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UNA CONFITURA DIFERENTE

Pimientos

 

 

¡Quién dijo que las confituras solo se podían realizar con frutas!

Continuando con la entrada en el blog de la semana pasada ¡Lo tenemos en el bote!, hoy veremos cómo hacer una conserva muy original y sencilla que dará gusto a nuestros platos del día a día: Confitura del pimientos.

 

INGREDIENTES

  • 3 pimientos verdes
  • 3 pimientos rojos
  • 3 pimientos amarillos
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 10 hojas de cardamomo
  • 3 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 3 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de tabasco
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • Pimienta negra
  • Sal

PREPARACIÓN

En primer lugar debemos pelar los pimientos, para evitar que la piel de un sabor y una textura desagradable a nuestra conserva; para ello untamos los pimientos con aceite y los asamos en el horno a 220°C durante 30 o 40 minutos (según sean los pimientos). Aunque en el listado de ingredientes aparecen tres tipos de pimientos, también se puede hacer con dos, o incluso con un tipo solo de pimiento.

Pasado el tiempo los retiramos del horno, los pelamos y cortamos en tiras y reservamos en un recipiente.

Por otro lado se pelan y cortan en rodajas finas la cebolla y los ajos (un poco machacados), además de picar finamente el cardamomo. Por un lado se fríe la cebolla hasta que esté tierna. Se retira del fuego y se añade a los pimientos anteriormente reservados.

Para realizar la base de la confitura, se diluye el azúcar en el vinagre; se agrega el ajo, el cardamomo, el tabasco y la pimienta y sazonamos con sal; se mezcla bien y se añade a los pimientos. Lo mejor es dejar reposar durante un par de horas la mezcla.

La mezcla anterior se introduce en frascos de cristal, se tapa herméticamente y se esteriliza a baño maría durante 30 o 40 minutos (según tamaño del bote).

¿Qué podemos hacer con esta confitura? Quedará ideal para acompañar tanto a pescados como a verduras.

¡Buen provecho! Espero que sea de vuestro gusto.

Nota: Las conservas es todo experimentar, simplemente hay que mantener unas normas de higiene y conocer perfectamente los métodos de conservación, para evitar riesgos para nuestra salud.

LO TENEMOS EN EL BOTE

IMG_2517Llega el verano y con él multitud de verduras de temporada: tomates, judías, pimientos, guisantes, calabacín, pepinillos, etc. ¡Y además a buen precio! Pero pasada esta época, volvemos a nuestra tienda habitual, y si queremos unos simples tomates para un sofrito, nos los encontramos de más baja calidad y a un precio demasiado elevado. Esto lo podemos solucionar si, con un poquito de tiempo y paciencia, hacemos conservas caseras con las verduras de temporada, llenando nuestra despensa de productos de calidad y de forma más económica.

Si disponemos de un huerto, mejor aún. Parte de nuestra producción, que fuimos cuidando con mimo, podemos conservarla, en su mayoría, durante un año.

Pero la pregunta clave es: ¿Cómo se hacen las conservas?

Esta pregunta es tan simple como complicada, ya que va a depender del sistema de conservación que elijamos y de los productos a conservar. Cada fruta o verdura tiene su método de conservación, aunque muchos los comparten, hay que tener sumo cuidado a la hora de embotar, ya que podemos poner en peligro nuestra salud si no se siguen las pautas correctamente.

A continuación os explicaré cuales son los criterios básicos a seguir:

  1. Elegir, seleccionar y preparar los productos a embotar. Este primer paso es esencial; debemos escoger la mejor fruta o verdura para que no existan problemas en su conservación posterior. Tienen que estar bien maduras y no tener hongos ni otras enfermedades o plagas.

Lavaremos todo concienzudamente con agua (evitaremos los acúmulos de tierra ya que pueden ser un foco de proliferación de parásitos).

Según el tipo de producto haremos una primera fase de preparación de los productos:

  • Pimientos: se pueden asar o freír, incluso escaldar para poder pelarlos con facilidad.
  • Tomates: se escaldan y se meten en un bol con hielo para facilitar su pelado.
  • Pepinillos: se frotan con un trapo de forma enérgica para eliminar las posible papilas más o menos agudas (unas espinitas simples o compuestas que posee en la superficie).
  • Etc.

En ocasiones habrá que cortar en trozos, lo más parecidos entre sí, para posteriormente introducirlos en el bote de forma ordenada evitando posibles bolsas de aire que puedan estropear nuestra conserva.

Una vez embotado todo, se acabarán de llenar con el denominado líquido de gobierno. Para los encurtidos suele ser una mezcla de agua y vinagre, o para los tomates al natural, simplemente von su propio jugo. Si lo que pretendemos es hacer una conserva dulce, se puede realizar una solución almibarada que actúa como conservante, ya que crea un medio anaeróbico (sin oxígeno) que impide el desarrollo de bacterias.

Otras conservas necesitan de una maceración previa, como por ejemplo los pimientos en vinagre (hay que dejarlos durante unos días sumergidos en aceite y vinagre y luego embotarlo con ese mismo líquido).

  1. Preparar los tarros. De poco importa tener una buena materia prima, si no prestamos atención a los botes. Deben estar perfectamente limpios, tanto el tarro como la tapa, y que cierren de forma hermética (que no se pasen de rosca). Para asegurarnos de que están en condiciones higiénicas adecuadas, lo ideal es esterilizarlos con agua hirviendo.

Una vez limpios y secos podemos llenarlos con nuestras frutas y verduras; eso sí, ¡Llenarlos lo que podáis para que no quede mucho aire dentro!

  1. Esterilizar las conservas. Para este paso lo mejor es optar por una olla a presión, pero no suelen ser muy grandes, por lo que nos llevará más tiempo realizar el proceso. Sea en una a presión o en una olla normal, introduciremos los botes hasta que queden totalmente sumergidos en el agua. Lo ideal es colocar trapos o utensilios de madera entre los botes para que al chocar entre ellos (por la ebullición del agua) no se rompan. También es aconsejable colocar una rejilla en el fondo de la olla, tanto de acero como de madera (como la de cocción a vapor) para evitar los golpes.
  2. ¡A la despensa! Una vez acabado el proceso de esterilización (de 30 a 50 min) esperamos a que temple un poco el agua (para no quemarnos), y sacamos los botes. Vamos mirando, uno a uno, si la tapa está bien cerrada y los dejaremos boca abajo encima de una superficie lisa y no muy fría, es decir, ¡directamente en la encimera no!, mejor sobre una tabla de madera.

Una vez fríos, los etiquetamos (fecha, contenido,…) y ¡A la despensa!

Espero que estos consejos os sean útiles para hacer vuestras propias conservas. Poco a poco iréis mejorando y descubriendo nuevas formas de conservar vuestros alimentos, y así siempre tener a mano todo lo que necesitéis, es decir, vuestra propia tienda en casa.

Si os interesa este tema, en nuestra tienda disponemos de un curso online de lo más apropiado: “Prepara tus conservas ecológicas“.

LAS PLANTAS TAMBIÉN CURAN OTRAS PLANTAS

Escarabajo de la patata

Escarabajo de la patata. Licencia Creative Commons reconocimiento genérico 2.0.

¿Cuántas veces habéis llegado a vuestro huerto, y os habéis encontrado las plantas mustias, con moho o como si estuvieran comidas?. Seguro que más de una vez.

¿Solución? Normalmente la más fácil es acercarse hasta la tienda de jardinería que esté más cerca de casa, intentar explicar que es lo que tienen nuestros cultivos al dependiente de la misma, y que éste nos dé un producto fitosanitario para erradicar la plaga o enfermedad. Puede ser que nos ofrezcan un producto ecológico, pero esta opción supone un sobrecoste generalmente.

Si de lo que disponemos es de un huerto más o menos pequeño, la solución más barata es realizar nuestros propios métodos preventivos y curativos.

Lo primero y más complicado, en un primer momento, es saber a qué nos estamos enfrentando, es decir, que tipo de plaga o enfermedad es. Parece complicado, pero con unos conocimientos básicos (existen varios cursos en internet, que por un módico precio, nos pueden ayudar a tener un huerto sano y productivo, nosotros también contamos con uno), sobre las tres o cuatro plagas y enfermedades más comunes, podemos soluciones la mayor parte de los problemas que nos encontraremos habitualmente.

Un ejemplo de lo que nos podemos encontrar es:

  • Botritis: se trata de una enfermedad producida por un hongo, que produce podredumbre gris en las hojas y frutos; mueren los tejidos y aparecen manchas de color pardo rojizas. Afecta generalmente a las fresas, lechugas, pepinos, etc.

    Botrytis cinerea en fresa

    Botrytis cinerea. Licencia Creative Commons Atribución-Compartir igual 3.0 vía Wikimedia Commons

  • Roya: enfermedad fúngica que se manifiesta con manchas puntos de color rojizo en las hojas. Afecta sobre todo a las judías, guisantes o al apio.

    Roya sobre grosella

    Roya «Cronartium ribicola» sobre grosella. Licencia Public domain vía Wikimedia Commons

  • Hormigas: afectan a las raíces, a los tallos y favorecen la proliferación de los pulgones (otra plaga muy común en los cultivos hortícolas).

    Hormiga negra común

    Hormiga negra común “Lasius Niger”, Jens Buurgaard Nielsen. Licencia Creative Commons Atribución-Compartir igual 2.5 vía Wikimedia Commons

  • Mosca blanca: son pequeños insectos de color blanco, que forman colonias en el envés de las hojas, que forman manchas por succión. Atacan generalmente a los tomates, pepinos, la col,…

    Mosca blanca

    Mosca Blanca. Licencia Creative Commons Atribución-Compartir igual 3.0 vía Wikimedia Commons

  • Mildiu: enfermedad fúngica que produce una cubierta blanquecina en las hojas provocando el secado de forma precoz. Afecta sobre todo a los pepinos, uvas e incluso a las plantas ornamentales.

    Mildiu sobre hojas de calabaza

    Mildiu sobre hojas de calabaza. Jeff Kubina. Licencia Creative Commons Atribución-Compartir igual 3.0 vía Wikimedia Commons

Esto es solo un ejemplo de lo que podemos encontrarnos más comúnmente. ¿Cómo prevenirlo o solucionarlo? Pues muy simple: con el poder curativo de las plantas. Sí, las plantas también pueden curar otras plantas. ¿Cómo lo hacemos? Pues mediante infusiones, decocciones, maceraciones, etc. Una muy conocida es el fermentado de ortiga. Se trata de uno de los más conocidos. Según el tiempo de fermentación puede actuar como fitosanitario o bien como estimulador natural del crecimiento. Simplemente se necesitan 100 gr de planta fresca por cada litro de agua. Nos ayudará a combatir a pulgones, mosca blanca, ácaros, gusano gris,…

Al margen de este preparado tenemos otros muchos:

  • Purín de helechos: contra la roya (diluido), pulgón lanígero (sin diluir),…
  • Purín de cebolla: mosca de la zanahoria.
  • Vinagre de sidra: mildiu royas,..
  • Bicarbonato: antracnosis, alternaria, manchas foliares, mildiu,…

Otra de los principios que debemos tener en cuenta la asociación de plantas, ya que son muchas las que presentan propiedades repelentes. Algún ejemplo de ello es:

  • Ajo: Repele pulgones, previene el ataque de hongos y actúa como bactericida y fungicida
  • Albahaca: Repele moscas
  • Caléndula: Repelente contra moscas blancas; también actúa contra nematodos.
  • Hierbabuena: Repelente contra piojos y pulgones.
  • Manzanilla: Actúa contra hongos.
  • Salvia: Repele a la mosca blanca, a las babosas ya la mariposa blanca de las coles. Sembrar al borde de los cultivos.

Como podéis ver son muchas las soluciones. Con un poco de interés y aprendizaje podemos llegar a mantener un huerto de forma económica, y lo que es más importante, a tener un huerto saludable.