EL ROMANESCO

Hoy osromanesko-3469_640 quiero hablar de una verdura de la temporada de invierno, un tanto peculiar. Se trata del Romanesco.

Se trata de una planta de la familia de las Brasicáceas (coliflor, brécol, rábanos, coles, berzas, etc.). Existen varias teorías de su origen, por un lado se cree que es un híbrido entre el brécol y la coliflor y por otro lado que simplemente es una variedad de coliflor verde procedente de Italia. Se estima que la primera vez donde apareció fue en el siglo XVI en dicho país.

En España se empezó a conocer a partir de los años 80, pero hoy en día su consumo todavía es muy escaso. Este ejemplar es una variedad típica de invierno y por tanto la mejor época para apreciar todas sus cualidades se sitúa justo ahora, entre los meses de noviembre y enero.

En primer lugar, lo más llamativo es su aspecto; parece salida de una película de ciencia ficción. Las inflorescencias se agrupan en ramilletes formando una estructura cónica, y aunque mucha gente así lo cree, no se trata de una planta transgénica (aunque lo parece).

Si hablamos de su calidad organoléptica, no tiene un sabor tan intenso como la coliflor ni tan suave como el brócoli, su textura es más harinosa y blanda, quizás más parecida a la coliflor. Combina muy bien con cualquier tipo de verdura e incluso con pastas, aunque la mejor forma de cocinarlo es al vapor, para que mantenga sus propiedades nutritivas.

Pero lo más importante de esta verdura es su calidad alimentaria. Como todas las especies de esta familia, es muy rica en vitamina C y k, fibra soluble, ácido fólico, carotenoides y minerales (potasio y fósforo), que potencian el sistema inmunológico, y además, es un complemento muy adecuado en nuestro menú diario en caso de dieta, ya que tiene un aporte calórico escaso.

En cuanto a sus propiedades, tenemos:

–        Ayuda a reducir el colesterol

–        Combate la hipertensión

–        Ligeramente diurética y depurativa de toxinas

–        Ayuda en caso de estreñimiento

–        Bueno para nuestro corazón

–        Ayuda a reducir la incidencia de ciertas enfermedades degenerativas

–        Anticancerígena. Presenta un componente particular, el sulfurofano, que tiene propiedades anticancerígenas y es capaz de matar la helicobacter pylori, la bacteria responsable de las úlceras y del temido cáncer de estómago. Es muy recomendable dejar cortado el romanesco durante unos minutos antes de cocinarlo, para que se lleven a cabo ciertas reacciones enzimáticas que también tienen cierto efecto anticancerígeno.

El compuesto azufrado que presenta el romanesco, es el responsable del fuerte olor que desprende al cocerlo. Si a esto le sumamos el alto contenido en fibra, ya tenemos los responsables de que este tipo de verduras tengan una mala digestión y provoquen flatulencias. Sin embargo, el romanesco es el que mejor se digiere con respecto al resto de las brasicáceas.

Un consejillo culinario: si se cuece con comino o hinojo resulta más digestivo.

Ahora solo queda probarlo. Animaros! Seguro que os gusta, no os dejéis engañar por su aspecto extraterrestre.

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