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TRUCOS PARA MANTENER LA CASA LIMPIA DE FORMA ECOLÓGICA

La limpieza de la casa00 es una dura tarea que forma parte de nuestro día a día. Pero, ¿Cómo la llevamos a cabo?

Cada vez son más los productos químicos existentes en el mercado, que nos garantizan una limpieza sin rastro de suciedad, gérmenes… Casi, casi, milagrosos, como si limpiaran solos. Pero, ¿a costa de qué? Pues a costa de nuestra salud y de nuestro bolsillo. Casi todos los productos que se utilizan en la limpieza doméstica son tóxicos y con gran poder contaminante; pueden afectar negativamente a nuestro sistema nervioso, provocar alergias, cánceres, problemas respiratorios, etc. Además existe uno para cada lugar de la casa, e incluso, para cada tipo de mueble, acumulando productos y más productos en nuestro armario: quitamanchas, lejías, ambientadores, disolventes, lavavajillas, limpiahornos, desatascadores, limpia cristales…

Entonces ¿Por qué no dejamos de usar todos esos productos químicos?, ¿Y si fuera posible limpiar casi toda la casa con 3 simples elementos fáciles de encontrar en cualquier hogar?

Antiguamente no había tantos productos milagrosos en el mercado. Existen multitud de trucos heredados de nuestras abuelas, que nos permiten limpiar la casa de forma eficaz y saludable. ¿Quién no limpió alguna vez los cristales con agua con vinagre y con papel de periódico?

Simplemente con vinagre blanco, bicarbonato de sodio y limón podemos limpiar la mayoría de las superficies de la casa, sin perjudicar nuestra salud ni nuestro ambiente. Veamos brevemente sus características y para qué los podemos utilizar:

  • El bicarbonato de sodio, es un polvo fino blanco, muy usado para aliviar las digestiones ácidas, para lavar y blanquear los dientes o también, para repostería, para hacer que suban las masas. Nosotros lo usaremos para quitar principalmente manchas de diversas superficies, excepto en aluminio, ya que lo decolorará.
  • El vinagre blanco, también llamado vinagre de alcohol, limpia desinfecta, desodoriza, quita la grasa, ayuda a quitar manchas,… Eso sí, no se puede usar sobre mármol, si se hierve hace que nos pique la nariz y hay que tener mucho cuidado cuando se mezcla con el bicarbonato de sodio.
  • Y por último, y quizás en más conocido y utilizado, el limón. Es un buen desodorizante, es un buen abrillantador de metales como el bronce o el cobre, desengrasante y puede llegar a actuar como lejía.

Con estos tres productos podemos conseguir una limpieza duradera y eficaz en toda la casa. Veamos unos ejemplos de cómo podemos utilizarlos por separado, o en conjunto:

  1. Podemos realizar un limpiador que lo podamos usar un poco para todo, un multiusos. Por un lado echamos 2 cucharadas de bicarbonato en 2 litros de agua caliente, y se mezcla bien. Por otro lado, en otro recipiente, se ponen dos cucharadas de vinagre con un par de cucharadas de aceite esencial (nos dejara un buen olor a toda la casa). Se mezcla posteriormente todo en un solo recipiente, y ¡ya tenemos nuestro limpiador multiusos! Se puede utilizar para limpiar el suelo, para la encimera, la nevera, azulejos…
  2. Para limpiar el inodoro podemos usar un vaporizador donde mezclaremos vinagre, agua caliente y unas gotas de aceites esenciales. ¡Ya tenemos nuestro producto para el inodoro!

¿Qué pasa si hay manchas en el fondo? Simplemente echamos bicarbonato y cepillamos bien. Si son muy resistentes, usamos bicarbonato y sal a partes iguales, un vaso de vinagre y agua caliente. Cepillamos, dejamos que haga efecto y volvemos cepillar.

  1. ¿A quién no se le quemó alguna vez una cazuela por despiste? Suele ser difícil eliminar todo el quemado. Siempre hay que echar mano del estropajo, lo que acaba estropeando la cazuela. Esto tiene solución: justo después de que se haya quemado echar un poco de vinagre con sal y dejar a reposo unos minutos. Otra opción es hervir durante unos 10 minutos agua con bicarbonato (que la cazuela no sea de aluminio) o vinagre.

¡Y así seguiríamos! Existen multitud de trucos, algunos más eficaces que otros, pero todos con un objetivo común: hacer de la limpieza del hogar, una tarea más ecológica.

Si os ha gustado y queréis aprender más trucos, os recomiendo que echéis un vistazo a curso “Productos de limpieza ecológicos” de Califica Formación. Resulta muy interesante y puede ayudar a mejorar vuestra calidad de vida, y sobre todo, os quitará muchos productos de limpieza de la cesta de la compra.

Animaros!

UNA CONFITURA DIFERENTE

Pimientos

 

 

¡Quién dijo que las confituras solo se podían realizar con frutas!

Continuando con la entrada en el blog de la semana pasada ¡Lo tenemos en el bote!, hoy veremos cómo hacer una conserva muy original y sencilla que dará gusto a nuestros platos del día a día: Confitura del pimientos.

 

INGREDIENTES

  • 3 pimientos verdes
  • 3 pimientos rojos
  • 3 pimientos amarillos
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 10 hojas de cardamomo
  • 3 cucharadas de vinagre de vino blanco
  • 3 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de tabasco
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • Pimienta negra
  • Sal

PREPARACIÓN

En primer lugar debemos pelar los pimientos, para evitar que la piel de un sabor y una textura desagradable a nuestra conserva; para ello untamos los pimientos con aceite y los asamos en el horno a 220°C durante 30 o 40 minutos (según sean los pimientos). Aunque en el listado de ingredientes aparecen tres tipos de pimientos, también se puede hacer con dos, o incluso con un tipo solo de pimiento.

Pasado el tiempo los retiramos del horno, los pelamos y cortamos en tiras y reservamos en un recipiente.

Por otro lado se pelan y cortan en rodajas finas la cebolla y los ajos (un poco machacados), además de picar finamente el cardamomo. Por un lado se fríe la cebolla hasta que esté tierna. Se retira del fuego y se añade a los pimientos anteriormente reservados.

Para realizar la base de la confitura, se diluye el azúcar en el vinagre; se agrega el ajo, el cardamomo, el tabasco y la pimienta y sazonamos con sal; se mezcla bien y se añade a los pimientos. Lo mejor es dejar reposar durante un par de horas la mezcla.

La mezcla anterior se introduce en frascos de cristal, se tapa herméticamente y se esteriliza a baño maría durante 30 o 40 minutos (según tamaño del bote).

¿Qué podemos hacer con esta confitura? Quedará ideal para acompañar tanto a pescados como a verduras.

¡Buen provecho! Espero que sea de vuestro gusto.

Nota: Las conservas es todo experimentar, simplemente hay que mantener unas normas de higiene y conocer perfectamente los métodos de conservación, para evitar riesgos para nuestra salud.

LO TENEMOS EN EL BOTE

IMG_2517Llega el verano y con él multitud de verduras de temporada: tomates, judías, pimientos, guisantes, calabacín, pepinillos, etc. ¡Y además a buen precio! Pero pasada esta época, volvemos a nuestra tienda habitual, y si queremos unos simples tomates para un sofrito, nos los encontramos de más baja calidad y a un precio demasiado elevado. Esto lo podemos solucionar si, con un poquito de tiempo y paciencia, hacemos conservas caseras con las verduras de temporada, llenando nuestra despensa de productos de calidad y de forma más económica.

Si disponemos de un huerto, mejor aún. Parte de nuestra producción, que fuimos cuidando con mimo, podemos conservarla, en su mayoría, durante un año.

Pero la pregunta clave es: ¿Cómo se hacen las conservas?

Esta pregunta es tan simple como complicada, ya que va a depender del sistema de conservación que elijamos y de los productos a conservar. Cada fruta o verdura tiene su método de conservación, aunque muchos los comparten, hay que tener sumo cuidado a la hora de embotar, ya que podemos poner en peligro nuestra salud si no se siguen las pautas correctamente.

A continuación os explicaré cuales son los criterios básicos a seguir:

  1. Elegir, seleccionar y preparar los productos a embotar. Este primer paso es esencial; debemos escoger la mejor fruta o verdura para que no existan problemas en su conservación posterior. Tienen que estar bien maduras y no tener hongos ni otras enfermedades o plagas.

Lavaremos todo concienzudamente con agua (evitaremos los acúmulos de tierra ya que pueden ser un foco de proliferación de parásitos).

Según el tipo de producto haremos una primera fase de preparación de los productos:

  • Pimientos: se pueden asar o freír, incluso escaldar para poder pelarlos con facilidad.
  • Tomates: se escaldan y se meten en un bol con hielo para facilitar su pelado.
  • Pepinillos: se frotan con un trapo de forma enérgica para eliminar las posible papilas más o menos agudas (unas espinitas simples o compuestas que posee en la superficie).
  • Etc.

En ocasiones habrá que cortar en trozos, lo más parecidos entre sí, para posteriormente introducirlos en el bote de forma ordenada evitando posibles bolsas de aire que puedan estropear nuestra conserva.

Una vez embotado todo, se acabarán de llenar con el denominado líquido de gobierno. Para los encurtidos suele ser una mezcla de agua y vinagre, o para los tomates al natural, simplemente von su propio jugo. Si lo que pretendemos es hacer una conserva dulce, se puede realizar una solución almibarada que actúa como conservante, ya que crea un medio anaeróbico (sin oxígeno) que impide el desarrollo de bacterias.

Otras conservas necesitan de una maceración previa, como por ejemplo los pimientos en vinagre (hay que dejarlos durante unos días sumergidos en aceite y vinagre y luego embotarlo con ese mismo líquido).

  1. Preparar los tarros. De poco importa tener una buena materia prima, si no prestamos atención a los botes. Deben estar perfectamente limpios, tanto el tarro como la tapa, y que cierren de forma hermética (que no se pasen de rosca). Para asegurarnos de que están en condiciones higiénicas adecuadas, lo ideal es esterilizarlos con agua hirviendo.

Una vez limpios y secos podemos llenarlos con nuestras frutas y verduras; eso sí, ¡Llenarlos lo que podáis para que no quede mucho aire dentro!

  1. Esterilizar las conservas. Para este paso lo mejor es optar por una olla a presión, pero no suelen ser muy grandes, por lo que nos llevará más tiempo realizar el proceso. Sea en una a presión o en una olla normal, introduciremos los botes hasta que queden totalmente sumergidos en el agua. Lo ideal es colocar trapos o utensilios de madera entre los botes para que al chocar entre ellos (por la ebullición del agua) no se rompan. También es aconsejable colocar una rejilla en el fondo de la olla, tanto de acero como de madera (como la de cocción a vapor) para evitar los golpes.
  2. ¡A la despensa! Una vez acabado el proceso de esterilización (de 30 a 50 min) esperamos a que temple un poco el agua (para no quemarnos), y sacamos los botes. Vamos mirando, uno a uno, si la tapa está bien cerrada y los dejaremos boca abajo encima de una superficie lisa y no muy fría, es decir, ¡directamente en la encimera no!, mejor sobre una tabla de madera.

Una vez fríos, los etiquetamos (fecha, contenido,…) y ¡A la despensa!

Espero que estos consejos os sean útiles para hacer vuestras propias conservas. Poco a poco iréis mejorando y descubriendo nuevas formas de conservar vuestros alimentos, y así siempre tener a mano todo lo que necesitéis, es decir, vuestra propia tienda en casa.

Si os interesa este tema, en nuestra tienda disponemos de un curso online de lo más apropiado: «Prepara tus conservas ecológicas«.